¿Qué es la Ruta de la Tingua y para quién?


Es una iniciativa que tiene como misión fortalecer las capacidades de todos los actores involucrados en la producción y la comercialización de flores y ornamentales para garantizar que la actividad económica se desarrolla de manera sostenible.

El programa tiene como fundamento técnico el Estándar Florverde, en este documento se cubren temas relacionados con conservación de suelos y uso responsable de fertilizantes, manejo integrado de basuras, reducción y uso responsable de plaguicidas, conservación de la biodiversidad, uso eficiente de energía, medición del uso de los recursos y los impactos asociados, huella de carbono, derechos laborales, bienestar, formación y entrenamiento de los trabajadores, sistema de gestión y derechos laborales; lo cual garantiza que las empresas puedan tener un mejor desempeño socioambiental de manera que su actividad sea sostenible.

Este Programa está dirigido para los productores de flores y ornamentales en Colombia afiliados a Asocolflores, es gratuito y a través de “La Ruta de la Tingua”, la metodología de trabajo se pretende mediante un paso a paso acompañar al productor en la implementación de las buenas prácticas ambientales, sociales y de calidad en sus fincas.

Equipo de trabajo


Ximena Franco Villegas

Directora de Asuntos Ambientales y Sostenibilidad.


Johanna Mora

Coordinadora Operativa y Logística

Mónica Lucía Vera Ardila

Coordinadora del Sistema de Información Sectorial de Sostenibilidad.

Hugo Fernando Montero

Coordinador de Proyectos Ambientales

La Tingua moteada (Gallinula melanops) es una ave acuática que tiene una distribución particular, vive en humedales naturales y artificiales con baja y densa vegetación en sus orillas. En Colombia la Tingua es una especie endémica y solo se encuentra en las tierras altas de Boyacá y Cundinamarca entre los 2500 a 3100 m, desde la Sabana de Bogotá y el Valle de Ubaté hasta Tota; ella es considerada por la UICN (La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como una especie en peligro crítico, su principal amenaza es la pérdida de hábitat por la contaminación del agua y la pérdida de espejos de agua que cada vez son menos frecuentes en la Sabana de Bogotá. 

En los últimos años se ha identificado que lagunas y lagos artificiales asociados a sistemas productivos como el floricultor pueden constituir algunas de esas últimas oportunidades de refugio y protección para esta especie. De allí que a la Tingua le gusta vivir en estos sistemas que se han convertido en un hábitat muy especial por sus buenas condiciones respecto a la vegetación y calidad del agua.

Por lo anterior es el símbolo de la floricultura sostenible